CARTA ABIERTA AL PUEBLO HONDUREÑO
Ante las declaraciones y acusaciones que se han hecho en los diverso medios de comunicación en los últimos días, nosotros, como extranjeros de diferentes nacionalidades que apoyamos comunidades, asuntos de derechos humanos, proyectos sociales de desarrollo y organizaciones populares en diversas regiones del país, expresamos que es preocupación legítima la campaña de desinformación y manipulación que se ha lanzado por los medios de comunicación, de presentar a los extranjeros como nosotros impulsadores de la inestabilidad en este país.
Nosotros venimos, la mayoría como voluntarios, para acompañar al pueblo hondureño, trabajando en los proyectos sociales, en comunidades, y en organizaciones populares y de derechos humanos. Estamos trabajando en ese marco, apoyando los procesos que llevan al verdadero desarrollo, como lo definen las comunidades y los sectores populares—un desarrollo integral que respete al pueblo, a sus derechos, a sus sueños y al medioambiente.
En muchas ocasiones se nos ha pedido nuestra presencia en movilizaciones, por ejemplo la acción pacífica que pronto se llevará a cabo, la Marcha por la Vida. Se nos ha pedido nuestra presencia no para lanzar acciones terroristas, sino para velar por los derechos humanos de los participantes y para documentar cualquier violación o abuso que pueda suceder. El gobierno ha reconocido que las demandas de la Marcha son justas, pero irónicamente amenaza con expulsar a cualquier extranjero que participe en la misma.
Otra vez están acusando a las organizaciones de estar financiadas por extranjeros, incluso que el dinero proviene de Cuba o del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. Esas declaraciones puedan tener dos objetivos: uno, de aseverar que la crisis social y económica en el país esté provocada o causada por agitadores extranjeros, y dos, de sugerir que el pueblo hondureño, a través de sus organizaciones gremiales y populares, no sea capaz de desarrollar sus propias conclusiones, demandas y acciones frente a esa crisis, sino que la respuesta organizada que estamos viendo a esta situación esté orquestada por gobiernos ajenos—específicamente por los gobiernos latinoamericanos que no trabajan para los intereses de los Estados Unidos.
Un elemento de todo ese discurso que sí vale la pena analizar es que hay extranjeros quienes están financiando la intranquilidad en este país, aunque al fondo se trata de otro grupo de extranjeros. Referimos a las grandes instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Muchos reclamos de la sociedad civil tienen que ver directamente con el programa de ajuste estructural que imponen esas instituciones como condición a sus préstamos: las privatizaciones, la eliminación de los subsidios a los productos de la canasta básica, y los cambios a las leyes del país.
Tampoco podemos olvidar a los inversionistas extranjeros, quienes están causando grandes daños al medioambiente y a la salud. Tomemos el ejemplo de las empresas transnacionales mineras. Al comprar concesiones de enormes territorios hondureños, tienen el derecho a desalojar a las comunidades que se encuentren, tienen el derecho a importar la maquinaria sin pagar impuestos, tienen el derecho de usar las fuentes de agua que quieran, instalan sus operaciones usando el método de minería a cielo abierto con enormes cantidades de cianuro y otras sustancias que contaminan al aire, a los ríos, y a la vida misma. Y mientras los extranjeros de las instituciones internacionales obligan al gobierno actuar en contra del pueblo, mientras los extranjeros inversionistas explotan los recursos naturales del país, mientras todavía hay extranjeros de las fuerzas armadas de los Estados Unidos estacionados en Palmerola, a nosotros—los que apoyamos de buen corazón al desarrollo integral comunitario, a los derechos humanos, y a las organizaciones populares—se nos pretende expulsar del país.
Que el pueblo hondureño juzgue si merecemos una campaña de difamación y amenazas de expulsión.
Por los miembros de la comunidad internacional de solidaridad con el pueblo de Honduras que escribieron esta carta, firma
__________________________ Arthur Sherwood